Catolicismo Primitivo - Introducción

07 junio 2015


1845 fue el año en el que John Henry Newman era recibido en la Iglesia Católica luego de un largo proceso de conversión. Habiendo sido durante 20 años presbítero en la Iglesia Anglicana, sostenía de acuerdo con la teología protestante, que la Iglesia Católica era una perversión de la Iglesia de Cristo que se había apartado del evangelio al  agregar doctrinas puramente humanas a las reveladas por Dios. Como un miembro destacado del movimiento de Oxford, afiliación de la Alta Iglesia Anglicana que buscaba recuperar sus tradiciones más antiguas, comenzó un estudio profundo de la Iglesia primitiva y de los padres de la Iglesia que le llevó a concluir que el anglicanismo se encontraba en realidad, en la misma posición que las herejías de los primeros siglos, oponiéndose a la Iglesia de Cristo.

El año 2000 fue la fecha en que Alex Jones era recibido en la Iglesia Católica junto con parte de la que fue la congregación que lideró como pastor pentecostal. En su influyente ministerio ejercido como pastor durante 40 años no podía estar más lejos del catolicismo. Como muchos de sus contemporáneos evangélicos enseñaba que la Iglesia Católica era una secta, la “ramera de Babilonia”, y el Papa el “anticristo”, sin embargo en un intento de innovar propone a su congregación experimentar un servicio religioso del siglo I para lo cual comienza a estudiar la iglesia primitiva directamente de las fuentes primarias: los propios textos patrísticos. A medida que avanza en su investigación incorpora doctrinas y prácticas que sólo podían ser descritas como católicas, cosa que preocupa a algunos miembros de su congregación que le acusan de haberse contaminado de “catolicismo”. Si bien él replica que su intención era sólo incorporar doctrinas y prácticas existentes en el cristianismo primitivo, eventualmente termina aceptando su acercamiento a la Iglesia Católica y concluye que el catolicismo contenía en sí mismo la totalidad del cristianismo.

Estas dos conversiones separadas por casi dos siglos de diferencia no son ni por mucho excepcionales. J. H. Newman no fue el único miembro del movimiento de Oxford en terminar abrazando la fe católica. Entre otros conversos destacados de la época se puede mencionar a Robert Hugh Benson (hijo del arzobispo de Canterbury y sacerdote anglicano quien luego de su conversión se ordenó sacerdote católico), Henry Edward Manning  (quien al igual que J. H. Newman llegó a ser cardenal de la Iglesia Católica),  Gerard Manley Hopkins (sacerdote jesuita y renombrado poeta), John Chapman OSB (sacerdote católico benedictino), Thomas William Allies (historiador de la Iglesia), Augusta Theodosia Drane  (religiosa dominica), Frederick William Faber (sacerdote católico), Lady Georgiana Fullerton (novelista inglesa), Robert Stephen Hawker (converso en su lecho de muerte al catolicismo), James Hope-Scott (abogado inglés), George Jackson Mivart (biólogo inglés), Henry Nutcombe Oxenham, (historiador católico), Augustus Pugin (arquitecto inglés), Edward Caswall (compositor religioso), William George Ward (teólogo y matemático inglés).

Igualmente en la actualidad junto con el pastor Alex Jones, no han sido pocos los casos de conversiones célebres al catolicismo. Conocidos son los casos de Graham Leonard (obispo anglicano), Michel Viot (obispo luterano frances), Scott Hann (pastor evangélico), Jimmy Akin (pastor evangélico), Marcus Grodi (pastor evangélico), Ulf Ekman (quien fue el pastor luterano más influyente de Suecia), Fernando Casanova (pastor evangélico), Dave Armstrong, etc.

En todos estos casos un factor clave en su conversión fue descubrir a través del estudio de la Iglesia primitiva cómo la fe católica contiene la plenitud de la fe cristiana, y ésta, más que una evolución transformista de las doctrinas del evangelio, son un desarrollo homogéneo del mismo, de igual manera que una semilla se convierte en árbol pero sigue siendo la misma.

Pero… ¿qué puede haber en los textos cristianos primitivos que al ser descubierto por tantos hermanos cristianos de otras denominaciones termina conduciéndoles a la fe católica?

Si realmente la Iglesia Católica es producto de una corrupción que comenzó a partir del siglo IV cuando la Religión Católica llegó a ser la religión oficial del Imperio Romano (la hipótesis aceptada en el protestantismo), ¿qué puede encontrarse en los textos cristianos de los primeros siglos que pueda hoy por hoy identificar al cristianismo primitivo con el catolicismo?

La siguiente serie de artículos titulada “Catolicismo Primitivo” pretenderá hacer el mismo recorrido que todos estos conversos notables, comenzando por los escritos de los padres apostólicos, aquellos que tuvieron contacto directo con los apóstoles, hasta llegar a los padres de la Iglesia de los primeros siglos. Se podrá especial atención en aquellos textos que describan doctrinas controversiales que los protestantes modernos rechazan hoy en la Iglesia Católica, de manera de dilucidar si representan un genuino desarrollo de la doctrina cristiana.


¿Dios castiga? - Parte 1: La paradoja de Epicuro

07 febrero 2015


Como lo prometido es deuda, inicio una nueva serie de artículos, donde analizo la nueva edición del libro "Dios no castiga" de Alejandro Bermúdez Rosell, que salió a la venta en Amazon hace poco más de una semana. En esta entrega comenzaré analizando una de las principales objeciones, que según sus propias palabras nunca se le dio respuesta. Esto es lo que dice:

"Nunca hemos recibido una respuesta directa a las enormes objeciones que se presentan, filosófica y teológicamente, si se afirma que en efecto, Dios castiga...La filosofía  plantea el desafío que tradicionalmente se ha conocido como la "paradoja de Epicuro". El desafío atribuido al filósofo griego Epicuro (341 - 270 AC).. es como sigue: 

"O Dios puede evitar el mal y no puede;
O Dios puede y no quiere;
O Dios no quiere y no puede;
O Dios puede y quiere" 

Si el mal existe, por tanto, o Dios es perverso, o Dios no existe. 

A lo largo del 2014, quienes afirman que "Dios castiga" han sido incapaces de explicar la respuesta filosófica que el catolicismo tiene frente a esta paradoja, y se han limitado a repetir citas del magisterio y de la Escritura... 

Quienes han venido insistiendo en que Dios castiga jamás han respondido cómo su propuesta teológica, que creen confirmada por el mero apilar citas, es compatible con la respuesta filosófica católica. A lo más alguno de los "castigadores" se han limitado a señalar en Twitter qué cosa No significa  que Dios castiga...İSin explicar qué cosa sí significa que así sea!" 

No es cierto que no se ha dado respuesta

Antes de comenzar es necesario aclarar en honor de la verdad que la afirmación de que no se le ha dado respuesta a esa interrogante no es cierta. Le recuerdo a Alejandro que a esa precisa objeción dediqué un artículo completo titulado:

Respuesta a Alejandro Bermúdez: El castigo es un mal que Dios pretende en orden a un bien mayor
Y no sólo yo, sino también Nestor Martinez, profesor de filosofía católica y mi compañero aquí en Infocatólica lo hizo:

La razón teológica y el castigo divino, por Néstor Martinez

Otra grave falta a la verdad la encuentro cuando sostiene que "a lo más  alguno de los "castigadores" se han limitado a señalar en Twitter qué cosa No significa  que Dios castiga...İSin explicar qué cosa sí significa que así sea!". Eso es también falso dado que yo dediqué la primera intervención a explicar qué debe entenderse cuando se dice que Dios castiga.  

No veo tampoco bien que se refiera ambiguamente a Fray Nelson Medina como "alguno de los castigadores", perseverando en la actitud de ocultar a su audiencia la identidad y argumentos de sus oponentes. Fray Nelson Medina es un conocido teólogo y predicador internacional, que hizo su contribución al debate primero en Twitter y luego en su blog (Ver: En torno a una polémica teológica - Fray Nelson Medina). En dicha intervención Fray Nelson no pretendía volver a repetir lo que habíamos dicho, sino ayudar a clarificar cómo NO DEBE entenderse el castigo divino, de manera de no transmitir una imagen distorsionada de Dios. Lo mismo hizo Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, cuando participó en el debate y afirmó que era un error negar que Dios castigaba, pero dijo que había que entenderlo correctamente[nota:1].

El problema filosófico de Epicuro

Una vez aclarado lo anterior podemos entrar de lleno a analizar el problema filosófico de Epicuro, y si realmente representa una objeción en cuanto al tema del castigo divino. Pero antes, es oportuno repasar brevemente algunos conceptos básicos en teología, como lo son el significado de castigo, pena, mal, etc.

- El castigo es simplemente la pena que se impone a quien ha cometido un delito o falta.

- La pena es la privación de un bien que una criatura racional sufre involuntariamente por una culpa propia. La pena es, pues, un mal («malum poenae») que se deriva de otro mal («malum culpae»).

- El mal no es otra cosa sino ausencia de bien.

El problema filosófico de Epicuro plantea que si Dios existiera, no podría existir el mal a menos que o no fuera bueno o no fuera omnipotente. Alejandro parte de allí y recurre a un sofisma donde hace ver que como el castigo es un mal, Dios no puede nunca querer castigar.

Detrás de este razonamiento hay dos errores que es importante desvelar:

1) No distingue entre el mal físico y el mal moral, y entre ser causa directa e indirecta.

Alejandro insiste que Dios no castiga porque no puede ser causa directa del mal. Ahora bien, no está en discusión que pueda serlo, porque como ya hemos dicho, el mal no tiene causa directa por ser ausencia de bien. Decir lo contrario sería caer en maniqueísmo. Yo mismo afirmé que Dios no puede ser causa directa del mal en mi libro en la página 43.

Lo que sucede es que no se deduce que porque Dios no sea causa directa del mal, entonces no castigue. Tampoco se deduce que no pueda pretenderlo, quererlo o ser su causa indirecta.
İEspera un momento! ¿Quieres decir que Dios puede ser causa indirecta del mal? ¿Quieres decir que Dios puede pretender el mal o quererlo? Es aquí donde debemos detenernos e hilar fino para no confundirnos.

En primer lugar debemos distinguir entre el mal físico (la enfermedad, el sufrimiento, etc.) y el mal moral (el pecado). El mal moral Dios no lo intenta o quiere, ni como medio, ni como fin; porque, además de repugnar a la santidad infinita de Dios, envuelve la subversión del orden necesario que toda criatura inteligente y libre dice a Dios como último fin. Empero esto no impide que Dios permita su existencia; porque esta permisión no envuelve una aprobación del mismo, y por otra parte, ninguna obligación tiene Dios de impedir su existencia.  

Pero el mal físico, Dios sí lo puede pretender como un medio para lograr un fin superior. Puede querer una enfermedad para lograr una conversión, o un sufrimiento específico para purificarnos.
Por lo tanto, negar que Dios pueda en determinada circunstancia pretender el mal físico como medio para lograr un bien mayor no implica sólo negar que Dios castigue, sino negar que podamos ser purificados a través de los sufrimientos. Aunque el sufrimiento y el castigo son conceptos distintos y no necesariamente están siempre relacionados (dado que no todo el que sufre lo hace  porque ha pecado), si sabemos que ambos están ordenados en la providencia divina para obtener un bien mayor. En el evangelio vemos infinidad de ejemplos, desde el caso del ciego de nacimiento que Jesús mismo declara que nació así para que se manifestara la gloria de Dios, hasta el caso del enmudecimiento temporal de Zacarías, castigado y a la vez purificado de su incredulidad. A este respecto sugiero leer completa la explicación del Cardenal Zeferino González en su obra Filosofía Elemental[nota:2] que he colocado al final en las notas. También encontrará una explicación completa de Santo Tomás de Aquino[nota:3].

2) Reduce la pena a ser sólo un mal

He aquí otro error de Alejandro, porque como explica Santo Tomás, es un error ignorar que la pena contiene dos elementos, es decir, la razón de mal, en tanto que es la privación de algún bien, y la razón de bien, en tanto que es justa y ordenada. Según Santo Tomás este error lo cometieron también algunos filósofos paganos, como Cicerón, de allí que dedujeron que el castigo no provenía de Dios.
A continuación comparto la explicación de Santo Tomás que, a pesar de haber sido escrita hace ya mucho, se observa que la objeción no ha cambiado en absoluto. Pareciera ver al propio Santo Tomás participando en el debate de lo que se discute hoy.

Santo Tomás de Aquino, Comentario a las Sentencias, lib. 2 d. 37 q. 3 a. 1
Santo Tomás de Aquino
Si la pena o castigo procede de Dios.

A lo primero se procede así. Parece que la pena no procede de Dios. Porque todo mal es contrario a algún bien. Pero la pena es un mal, porque daña. Por tanto, es contraria a algún bien. Pero lo que es contrario a un bien, no puede proceder del Sumo Bien: porque el Sumo Bien no podría ser autor de la paz, sino de la lucha y la disensión, si de Él procediesen cosas contrarias. Por tanto, el castigo no procede de Dios.

Además, todo lo que está más allá de la intención del agente, se debe a algún defecto. Pero todo mal está más allá de la intención del agente, como dice Dionisio: porque nada obra en vista del mal. Por tanto, todo mal se debe a algún defecto. Pero nada de lo que se debe a un defecto se reduce a Dios como a su causa, como se ha mostrado. Por tanto, no procede de Dios. 

Además, lo que no es causa de la acción, no es causa de aquello que es causado por la acción, como se ha dicho. Pero existen muchas penas que se infligen a algunos por los pecados de otros, pues muchos son castigados con aflicciones por aquellos que injustamente los oprimen. Por tanto, como Dios no es causa de la culpa, parece que tampoco es causa de toda pena.

Además, todo lo que procede de Dios tiende al bien. Pero algunas penas inclinan al mal, como el hambre y cosas semejantes. Por tanto, no toda pena procede de Dios.

Además, para aquello cuya generación es buena, su corrupción es mala. Pero la generación de la gracia es buena, porque procede de Dios. Por tanto, la corrupción de la gracia es mala. Pero la corrupción de la gracia es una pena o castigo. Por tanto, no toda pena procede de Dios, pues Dios es causa solamente de los bienes.

Pero contra esto, todo lo que es justo, es bueno, y todo lo que es bueno, procede de Dios. Pero toda pena es justa, como probó San Agustín en la distinción anterior. Por tanto, toda pena o castigo procede de Dios.

Además, al mismo que pertenece la remuneración pertenece la condenación, es decir, a aquel a quien corresponde juzgar los actos buenos y malos. Pero premiar las buenas obras es propio de Dios. Por tanto, también es propio suyo infligir las penas.
Respondo : Hay que decir que la pena contiene dos cosas, es decir, la razón de mal, en tanto que es la privación de algún bien, y la razón de bien, en tanto que es justa y ordenada. Por tanto, algunos antiguos que consideraban la pena solamente en tanto que es un defecto y un mal, dijeron que las penas no procedían de Dios, en cuyo error incurrió también Cicerón, como se ve por su obra “De Officiis”. Estos hombres negaron pues la providencia de Dios sobre los actos humanos, por lo que el orden que la pena tiene a la culpa no decían que se debiese ala Providencia divina, sino a la justicia de los hombres que infligían la pena; y que el defecto que hay en la pena no era ordenado por Dios, sino que ocurría por la necesidad de las causas segundas: pues afirmaban que Dios daba el ser a las cosas como lo hace un agente movido por necesidad natural, de modo tal que de un Primer origen que no tiene ningún defecto, procedería un primer originado distante de su perfección, y según que era mayor la distancia respecto a un primero por el orden de las causas y los efectos, más defectuoso decían que algo era.
Esta tesis es errónea, como se mostró en el Libro I, dist. 39, donde se dice que la Providencia divina se extiende a todo. Y por tanto, hay que decir que los castigos proceden de Dios, pero la culpa no procede de Dios, por más que ambas cosas sean malas.

La razón de ello es que a cada cosa se le asigna una causa eficiente según el modo en que esa cosa procede de dicha causa. Pero la culpa tiene razón de mal y de defecto según que procede de su causa eficiente, que no ordena su acción al fin debido, y así a la culpa no se le puede asignar una causa que no pueda caer en algún defecto. La pena en cambio no tiene razón de mal ni de defecto según que procede de su causa eficiente, porque ésta inflige el castigo por una acción ordenada, sino que tiene razón de defecto y de mal solamente en el que recibe la acción, el cual es privado de algún bien por una justa acción. 

Y así Dios es autor de la pena, pero de diverso modo según la diversidad de las penas. Porque hay una pena de daño, como la sustracción de la gracia y cosas semejantes, y de estas penas Dios es causa, no haciendo algo, sino más bien no haciendo, pues por el hecho de que Dios no influye la gracia, se sigue en el castigado la privación de la gracia. Hay una pena de sentido, que se inflige por alguna acción, y de esta Dios es autor también haciendo algo. 

Al primero, por tanto, hay que decir que un bien particular es contrario a otro bien particular, como lo caliente a lo frío; y ambos proceden de Dios. Y no se sigue por esto que Dios no sea autor de la paz, porque la misma lucha entre los contrarios se ordena a alguna unión, pues convienen en la forma del mixto, y también por cuanto en el universo se ordenan por modo de cierta consonancia. Así pues no es inconveniente, por más que el bien natural procede de Dios, que también la pena, que contraría ese bien natural, proceda, en cuanto es buena, de Dios. 

Al segundo hay que decir que ningún mal ni ningún defecto es intentado ni por Dios ni por ningún otro agente; sino que todo mal y defecto se deben a algún defecto, o bien de la causa eficiente, o bien de la materia recipiente. Ahora bien, el mal de culpa resulta del defecto de la causa eficiente; y por tanto no puede ser reducido a la Causa Eficiente que no puede fallar. Pero el mal de la pena se debe a un defecto de la materia, como se ve por lo siguiente. El juez justo tiende a implantar el orden de la justicia en sus súbditos. Ese orden no puede ser recibido en el pecador sino en tanto que es castigado por algún defecto, y así, por más que ese defecto por cuya causa la pena es un mal no sea intentado por el juez, sino el orden de la justicia, sin embargo, el juez justo es autor de la pena, en tanto que la pena es algo ordenado, y así Dios es autor de las penas.

Al tercero hay que decir que por más que Dios no sea autor de la acción torpe según que comporta una deformidad, sin embargo es causa suya según que es cierta acción, y por tanto, también puede ser llamado causa de aquello que es efectuado por esa acción.

Al cuarto hay que decir que la pena no inclina al mal de culpa directamente por modo de hábito y disposición, sino indirectamente, en cuanto por la pena alguien es privado de algo por lo que era retraído de la culpa. Y esto no es inconveniente, que se diga que Dios sustrae aquello por lo que alguien se conservaba inmune de la culpa, es decir, la gracia. 

Al quinto hay que decir que por más que la corrupción de la gracia en sí es algo malo, sin embargo, que éste que es indigno de la gracia sea privado de ella es bueno y justo, y de este modo procede de Dios como Ordenador.

Evidentemente estas respuestas se dieron también en su momento, otra cosa es que a Alejandro no le hayan convencido. Pero eso es una cosa y otra decir a su audiencia que no se le ha respondido, y al mismo tiempo no indicarles donde se encuentran los argumentos de sus oponentes, para de esta manera ofrecerles sólo su versión, mientras se encierra de una burbuja. Alejandro alega en su nueva introducción que no ha habido verdadero debate porque no se le ha respondido esas objeciones, pero yo sostengo que si no ha habido verdadero debate es porque él no ha sido suficientemente honesto con su audiencia como para permitirles escuchar que tenemos que decir.


NOTAS

[1] Esto dijo Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastian cuando fue consultado respecto a este debate:
"En primer lugar hay que distinguir entre el castigo eterno y el castigo temporal. Por el castigo eterno entendemos el castigo definitivo a los malvados recogido explícitamente en Mateo 26 en la Sagrada Escritura y no es en absoluto incompatible con que Dios es amor. Decir que Dios es amor y por tanto no puede existir el castigo eterno es contraponer los conceptos de manera infantil. En Dios la justicia y la misericordia no son dos cosas, sino que se funden y son una sola.  Respecto al castigo temporal: ¿Se puede decir que Dios no manda castigos temporales? No, No se puede decir tal cosa. En la Sagrada Escritura hay pasajes muy claros donde se habla de castigos de Dios, como cuando se habla de las plagas de Egipto, o a David que después de haber pecado Dios le pidió que eligiese entre varios castigos. No cabe decir que “Dios no castiga nunca”, sería incorrecto. Nuestro Papa emérito Benedicto XVI en el Sínodo de los obispos en el año 2008 dijo una frase que llamó la atención a mucha gente: Dijo que: “…Dios ha tenido que recurrir con frecuencia al castigo…”

La explicación completa está en el siguiente enlace:

Monseñor Munilla da su opinión respecto al debate - podcast en audio

[2] Así lo explica la obra del cardenal Zeferino González, en su obra Filosofía Elemental:

1ª Por más que Dios no intente el mal físico per se o como fin, en atención a que no se deleita en el mal de sus criaturas como mal, y lejos de aborrecer, ama todo lo que creó, es indudable que puede elegirlo o quererlo, como medio proporcionado para realizar algún fin bueno. La razón es que, en este caso, la volición del mal físico por parte de Dios, tiene por término y como fin el bien que presupone la existencia del mal físico como medio, o hablando con más propiedad, como condición hipotética de la existencia del bien intentado por Dios; y digo hipotética, porque la existencia y realización de determinados bienes, como resultante de tales o cuales males físicos, se halla en relación con el grado de perfección relativa que Dios quiso comunicar a este mundo, y que pudiera ser superior en otro de los posibles. 

2ª Por lo que hace al mal moral, Dios no lo intenta o quiere, ni como medio, ni como fin; porque, además de repugnar a la santidad infinita de Dios, el mal moral envuelve la subversión del orden necesario que toda criatura, y más que todas, la criatura inteligente y libre, dice a Dios como último fin de la creación. Empero esto no impide que Dios permita su existencia; porque esta permisión no envuelve una aprobación del mismo, y por otra parte, ninguna obligación tiene Dios de impedir su existencia. Más todavía: dada la existencia de seres inteligentes y libres, puede decirse conveniente y como natural la permisión del mal moral por parte de Dios. Porque la verdad es que a Dios, como gobernador supremo y universal del mundo, le corresponde permitir que cada ser obre en conformidad a las condiciones propias de su naturaleza. La voluntad humana es de su naturaleza defectible, flexible en orden al bien y al mal, y libre y responsable en sus actos. Luego a Dios, como previsor universal del mundo y especial del hombre, sólo le corresponde dar a éste los medios y auxilios necesarios para obrar el bien moral, pero no el matar ni anular su libertad, imponiéndole la necesidad física de obrar bien.
Esto sin contar que la realización del mal moral sirve también: a) para manifestar que el hombre, cuando obra el bien, lo hace libremente, y es acreedor al premio: b) para revelar la paciencia y longanimidad del mismo Dios: c) para manifestar su misericordia perdonando y su justicia castigando. 

3ª Infiérase de lo dicho hasta aquí: 1º que ni la existencia del mal físico, ni la del mal moral, envuelven repugnancia o contradicción absoluta con la providencia y la bondad de Dios: 2º que hasta podemos señalar razones plausibles, y fines racionales y justos para su existencia: 3º que Dios, absolutamente hablando, pudiera impedir la existencia del mal físico y moral, bien sea con la producción de otro [357] mundo, bien sea con la diferente disposición de este: 4º que aunque podemos señalar algunos fines probables de la permisión del mal moral, ignoramos la causa final de esta permisión por parte de Dios, en atención a que no sabemos con certeza cuál sea el fin principal y los motivos divinos de esta permisión, debiendo, por lo tanto, decir con la Escritura: ¿Quis cognovit sensum Domini, aut quis consiliarius ejus fuit? Con mayor razón es aplicable esta reflexión a nuestra ignorancia con respecto a los fines particulares, a que se subordina la existencia del mal físico y moral en el ser A o B. 

Que la volición del mal físico, en el sentido expuesto, no se opone a la bondad divina, se prueba además porque, en la hipótesis contraria, Dios no podría querer y realizar ciertos bienes y perfecciones de un orden superior. A poco que se reflexione, se reconocerá, sin duda, que la ausencia absoluta y completa del mal físico llevaría consigo la ausencia de la paciencia, la fortaleza, la magnanimidad, la constancia, y para decirlo de una vez, de los rasgos más bellos y sublimes de la virtud en todas sus múltiples manifestaciones. Más todavía: la ausencia de todo mal físico llevaría consigo la muerte [356] o la atonía absoluta de la sociedad humana, con sus artes, ciencias e industria, que vienen a ser la lucha perseverante de la humanidad contra el mal físico.
[3] Santo Tomás, Suma Teológica, L.2, Q.108, a.4

Se puede considerar la pena de dos modos. Primero, como castigo, y en este sentido únicamente el pecado la merece, porque por ella se restablece la igualdad de la justicia, en cuanto que aquel que pecando se excedió en lo de seguir su propia voluntad, padece contra su voluntad algún daño. Por lo cual, como todo pecado es voluntario, incluso el original, conforme a lo dicho (1-2 q.81 a.1), se sigue que nadie es castigado de esta forma sino por el pecado voluntario. 

Desde otro ángulo, puede ser considerada la pena como medicina, que no sólo es sanativa del pecado pasado, sino que tiene asimismo virtud para preservar del pecado futuro y para empujarnos a hacer algo bueno. Según esto, uno es castigado a veces sin culpa, aunque nunca sin causa. Sin embargo, hay que tener en cuenta que nunca la medicina priva de un bien mayor para procurar un bien menor —por ejemplo, dejarle a uno sin vista para curarle el calcaño—, sino que, a veces, causa un daño en lo menor para prestar ayuda en lo más importante. Y como los bienes espirituales son los de mayor valor y los temporales los de menor, es por lo que a veces se le castiga a uno en estos últimos sin culpa, por ejemplo, con muchas penalidades de esta vida presente, que Dios le inflige para que le sirvan de humillación o de prueba. En cambio, no se castiga a nadie en los bienes espirituales sin culpa propia, ni en ésta ni en la otra vida, ya que en la vida futura las penas no son medicina, sino consecuencia de la condenación espiritual.”

Novedades sobre el debate de si Dios castiga

Libros sobre el tema del castigo divino

El pasado mes de enero salieron a la venta en Amazon nuevas ediciones sobre el tema del castigo divino de los libros de Alejandro Bermúdez y quienes apoyan su punto de vista. Uno de ellos se titula Dios No Castiga: Edición revisada, que está escrito por el propio Alejandro, y un segundo se titula ¿Es Dios el autor del castigo?: ¿El nos causa los sufrimientos?, de Jaime GomezCasseres, que incluye un prefacio también de Alejandro donde lo recomienda. Curiosamente salen publicados luego de que comentara aquí en el blog, la buena recepción que tuvo mi libro sobre el tema, ubicándose en el puesto 6 del Top 100 de Best Sellers de Amazon en la categoría Apologética. (Actualización: En el mes de Febrero llegó a ocupar el primer puesto de entre todos los libros de religión en español). Cabe destacar que aunque ese ranking cambia cada hora, mi libro se ha mantenido en el Top 100 y al momento de escribir este artículo conservaba ese lugar en Amazon.com (USA), y tenía el puesto número 2 en Amazon.com.mx (México) y otra vez el número 2 en Amazon.es (España).


Volviendo al tema de la nueva edición del libro de Alejandro Bermúdez, este incluye una introducción a la segunda edición donde hace varias afirmaciones en las que falta gravemente a la verdad. En ella también agrega que los argumentos han sido mejorados, y por eso creo que es conveniente que dedique una nueva serie de artículos a analizarlos en detalle. El segundo libro de Jaime GomezCasseres si no lo analizaré porque tiene el mismo contenido, y sostiene tal cúmulo de barbaridades que lo más lamentable es que Alejandro Bermúdez haya puesto allí su nombre, aunque sea en el prefacio. No se si él realmente lo leyó y si está de acuerdo con lo que el autor allí sostiene, pero si es así es verdaderamente vergonzoso.

Los que ya hayan tenido suficiente de este debate, simplemente ignórenlo, y aquellos que tienen interés en el tema, les invito a estar atentos al resto de artículos que seguirán. Estoy seguro que serán de utilidad para seguir profundizando en este tema.

Esto es el Diccionario de Patrística de Cesar Vidal publicado por la Editrice Vaticana

"Resumiendo"
Desde hace ya bastante tiempo llegó a mis manos el diccionario de patrística de Cesar Vidal, del cual el propio autor alardea tanto en su blog como en las redes sociales, que ha sido publicado por la Editrice Vaticana (la Librería Editorial Vaticana). No es raro tampoco encontrarlo en librerías católicas, e incluso colgado en la página web de la Congregación para el clero. Como me gusta estudiar patrística recuerdo haberlo revisado y lo primero que noté es que me parecía estar leyendo un breve resumen de las obras de Quasten de Patrología publicadas por la Biblioteca de Autores Cristianos. De hecho si uno compara ambas obras encuentra muchas similitudes. He aquí algunos ejemplos.

Ejemplo 1: Clemente de Alejandría

Clemente de Alejandría (Cesar Vidal, Diccionario de Patrística)

"Vida: Nacido, como Tito Flavio Clemente, hacia el año 150 en Atenas, parece ser que fue educado en esta ciudad. Desconocemos las circunstancias de su conversión. Tras la misma, viajó extensamente por el sur de Italia, Siria y Palestina. En Alejandría quedó asombrado por las clases de Panteno y decidió fijar allí su residencia. Hacia el 200 sucedió a aquél como director de la escuela de catecúmenos y tres años más tarde se vio obligado a huir de Egipto a causa de la persecución de Septimio Severo. Exilado en Capadocia, murió poco antes del 215 sin regresar a Egipto."

Clemente de Alejandría (Jonannes Quasten , Patrología I)

"Tito Flavio Clemente nació, hacia el año 150, de padres paganos. Parece que su ciudad natal fue Atenas y que allí recibió su primera enseñanza. Nada sabemos de la fecha, ocasión y motivos de su conversión. Una vez cristiano, viajó extensamente por el sur de Italia, Siria y Palestina. ...Pero el acontecimiento de su vida que más influyó en su carrera científica fue el haber llegado, al final de sus viajes, a Alejandría. Las clases de Panteno le atrajeron de tal suerte que fijó su residencia en aquella ciudad, que en adelante fue su segunda patria. ... No es posible señalar exactamente la fecha en que heredó el cargo de su maestro; probablemente hacia el año 200. Dos o tres años más tarde, la persecución de Septimio Severo le obligó a abandonar Egipto. Se refugió en Capadocia con su discípulo Alejandro, que sería más tarde obispo de Jerusalén. Murió poco antes del 215, sin haber podido volver a Egipto."

Ejemplo 2: San Ignacio de Antioquía

Ignacio de Antioquía (Cesar Vidal, Diccionario de Patrística)

"Vida: Clasificado dentro de los Padres apostólicos, Ignacio fue obispo de Antioquía, siendo condenado durante el reinado de Trajano (98-117) al suplicio de las fieras.
Obras: De camino a Roma desde Siria redactó siete epístolas dirigidas a las comunidades cristianas de Efeso, Magnesia, Tralia, Filadelfia, Esmirna, Roma y a Policarpo de Esmirna. Aunque se ha cuestionado en alguna ocasión su autenticidad, la defensa de las mismas realizada por J. B. Lightfoot, A. von Harnack, T. Zahn y F. X. Funk parece haber zanjado la cuestión en favor de la misma.

Ignacio de Antioquia (Jonannes Quasten , Patrología I)

"Ignacio, segundo obispo de Antioquía, de una personalidad inimitable, fue condenado a las fieras en el reinado de Trajano (98-117). Se le ordenó trasladarse de Siria a Roma para sufrir allí el martirio. De camino hacia la Ciudad Eterna, compuso siete epístolas — único resto que nos ha llegado de sus extensos trabajos —. Cinco fueron dirigidas a las comunidades cristianas de Efeso, Magnesia, Tralia, Filadelfia y Esmirna — ciudades que habían mandado delegados para saludarle a su paso —. Otra carta iba dirigida a Policarpo, obispo de Esmirna. La más importante de todas es la que escribió a la comunidad cristiana de Roma, adonde se dirigía. Las cartas dirigidas a Efeso, Magnesia y Tralia fueron escritas en Esmirna...

La autenticidad de las epístolas fue, por mucho tiempo, puesta en tela de juicio por los protestantes....Después de la brillante defensa de su autenticidad hecha por J. B. Lightfoot, A. von Harnack, Th. Zahn y F. X. Funk, hoy en día se aceptan generalmente como genuinas. 

Ejemplo 3: San Clemente Romano

Clemente de Roma   (Cesar Vidal, Diccionario de Patrística)

"Vida: Tercer sucesor de Pedro en Roma a juzgar por la lista de obispos romanos citada por Ireneo (Adv. Haer III, 3, 3). Eusebio (HE III, 15, 34) fija el inicio de su pontificado en el año doce de Dominicano y su final en el tercero de Trajano. Algunas fuentes afirman que fue consagrado por el mismo apóstol Pedro pero que, por razones de convivencia, habría renunciado en favor de Lino y retomado el puesto tras Anacleto. Los intentos de historiar su vida han resultado vanos hasta la fecha. Orígenes lo identificó con el Clemente mencionado en Filipenses 4,3; las Pseudo-clementinas lo convirtieron en uno de los Flavios, y Dión Casio lo identificó con el cónsul Tito Flavio Clemente ejecutado el 95 ó 96 por ser cristiano. Lo cierto es que no tenemos pruebas a favor de ninguna de estas tesis, como tampoco de su martirio, que es conmemorado por la liturgia romana."

Clemente de Roma  (Jonannes Quasten , Patrología I)

"Según la lista más antigua de obispos romanos legada a la posteridad por San Ireneo (Adv. haer. 3,3,3), Clemente fue el tercer sucesor de San Pedro en Roma. Ireneo no nos dice cuándo empezó Clemente su pontificado, ni tampoco por cuánto tiempo gobernó la Iglesia. El historiador Eusebio (Hist. eccl 3,15,34), que menciona igualmente a Clemente como tercer sucesor de San Pedro, fija el principio de su pontificado en el año doce del reinado de Domiciano, y su fin en el tercer año del reinado de Trajano; o sea, que Clemente fue papa desde el año 92 hasta el 101. Tertuliano asegura que Clemente fue consagrado por el mismo San Pedro. Epifanio confirma esta aserción, pero añade que Clemente, en aras de la paz, renunció al pontificado a favor de Lino y volvió a asumirlo después de la muerte de Anacleto. Respecto a su vida anterior, no sabemos prácticamente nada. Ireneo señala que Clemente conoció personalmente a San Pedro y San Pablo. Orígenes (Comm. in Io. 6.36) y Eusebio (Hist. eccl. 6,3,15) le identifican con el Clemente a quien alaba San Pedro como colaborador suyo en la Epístola a los Filipenses (4,3) Esta opinión, sin embarco, carece de pruebas. Las Pseudo-Clementinas, que hacen a Clemente miembro de la familia imperial de los Flavios, no son en modo alguno dignas de fe. Merece aún menos confianza la opinión de Dión Casio (Hist. Rom. 67,14), según el cual Clemente sería nada menos que el mismo cónsul Tito Flavio Clemente, de la familia imperial, ejecutado el año 95 ó 96 por profesar la fe de Cristo. Tampoco consta históricamente el martirio del cuarto obispo de Roma. El Martyrium S. Clementis, escrito en griego, es del siglo IV y presenta, además, un carácter puramente legendario. La liturgia romana conmemora su martirio el 23 de noviembre y ha inscrito su nombre en el canon de la misa."

Observaciones

El ejercicio puede repetirse con cualquier otro padre de la Iglesia o escritor eclesiástico y se observará que Cesar Vidal en muchos casos dice las mismas cosas que Quasten, en el mismo orden, invoca las mismas referencias exactas, aunque suprime alguno que otro párrafo, acomoda la redacción para que no sea una copia textual y resume la más completa explicación de Quasten de manera de sintetizar todo en un solo diccionario.

De un análisis superficial de dicha obra se podría deducir que a pesar de estar escrita por un protestante es bastante objetiva, e incluso admite cosas que un protestante no admitiría, como que San Clemente Romano es el tercer sucesor de San Pedro, en otro lugar admite que San Agustín reconocía a los obispos de Roma como sucesores de San Pedro y que su sede siempre disfrutó del primado. Toda una golosina para cualquier católico ver a un historiador protestante admitiendo muchas cosas que la mayoría no admitiría. Que mejor idea que publicarle la obra en la Editrice Vaticana, que es librería editorial vaticana y de allí difundirlo en todas las librerías católicas del mundo.

El problema...

Lo que sucede es que Cesar Vidal no se limita a resumir a Quasten, hacer Copy & Paste de aquí y allá resumiendo y cambiando un poco la redacción, sino que en algunos puntos distorsiona los hechos a diferencia de la obra Quasten para llevar agua a su propio molino. He aquí algunos ejemplos.

Ejemplo 1:

Respecto a Clemente de Alejandría afirma que "negó el carácter sacrificial de la Eucaristía (Strom VII, 3 y VII, 6, 32) e interpretó las referencias a la carne y la sangre de Cristo como símbolos del Espíritu Santo y del Verbo (Ped. I, 6,42,3-43, 2)". Sin embargo,  Quasten en su obra explica sólidamente como esta interpretación no sólo es incorrecta sino injusta (Véase Johannes Quasten, Patrología I, BAC, Madrid 1995, p. 343-345).

Ejemplo 2:

Respecto a la posición de San Ignacio respecto al primado romano dice el Diccionario de patrística de Vidal: "Parece evidente que dentro de la comunión de las Iglesias, la de Roma tiene para Ignacio un valor especial, pero es discutible — como sostiene Quasten — que en sus escritos esté ya presente la idea de primado". Sin embargo, Quasten no discute esto, lo que sostiene que sea de difícil interpretación son las palabras de San Ignacio referentes a la Iglesia de Roma como la que "preside sobre el vínculo de caridad” pero luego aclara que más allá de esto, en su conjunto se observa un claro reconocimiento del primado romano. Veamos:

"En este caso, Ignacio, por medio de la frase “puesta a la cabeza de la caridad,” habría asignado a la Iglesia de Roma autoridad para guiar y dirigir en aquello que constituye la esencia del cristianismo y del nuevo orden introducido en el mundo por el amor divino de Jesucristo hacia los hombres. Pero, prescindiendo del problema que plantea una expresión tan difícil, la epístola a los Romanos, en su conjunto, prueba, por encima de toda cavilosidad, que el lugar de honor concedido a la Iglesia de los romanos es reconocido por Ignacio como algo que le es debido y no se funda en la grandeza, de su influencia caritativa, sino en su derecho inherente a la supremacía eclesiástica universal. Esto se deduce de la expresión “le la salutación: “que preside en la capital del territorio de los romanos”; asimismo de la observación: “a otros habéis ensoñado” (3,1); y, en fin, del ruego a desposarse con la Iglesia de Siria, como haría Cristo y como debería hacerlo todo obispo: “Acordaos en vuestras oraciones de la Iglesia de Siria, que tiene ahora, en lugar de mí, por pastor a Dios. Sólo Jesucristo y vuestra caridad harán con ella oficio de obispo"  (Jonannes Quasten, Patrología I, BAC, Madrid 1995, p. 77)

Además de esto también escribió Quasten:

"Cuando se compara la salutación inicial dirigida a la Iglesia de Roma con la salutación de las epístolas a las diversas comunidades del Asia Menor, no hay duda de que Ignacio tiene a la Iglesia de Roma en un concepto más elevado. No cabe exagerar el significado de esta salutación; es el más antiguo reconocimiento del primado de Roma que poseemos proveniente de la pluma de un escritor eclesiástico no romano" (Jonannes Quasten, Patrología I, BAC, Madrid 1995, p. 77)

Ejemplo 3:

Respecto a la primera epístola de Clemente Romano dice que "no afirma el primado de la sede de Roma" sin embargo Quasten a este respecto afirma:  "La Epístola de San Clemente es también de suma importancia para otro punto del dogma: el primado de la Iglesia romana, a favor del cual aporta una prueba inequívoca." (Jonannes Quasten, Patrología I, BAC, Madrid 1995, p. 56) y más adelante lo argumenta en detalle.

Más ejemplos se pueden encontrar si se toma el tiempo de comparar ambas obras.

Me pregunto...

Como se puede observar, nada aporta la obra de Cesar Vidal respecto a obras anteriores hechas por patrólogos católicos.

- Ni es original: porque básicamente es una mala copia distorsionada y "mocha" de las obras de Patrología de la BAC.

- Ni es confiable: porque como hemos visto, asume en muchos puntos la visión protestante de los padres de la Iglesia.

- Es un caballo de Troya: porque si bien al tomar mucha información de Quasten puede parecer que tiene elementos confiables, es peligrosa en el sentido que puede desinformar a muchos católicos que la lean, ya que no podrán distinguir entre aquello que es correcto, y aquello que está distorsionado.
Además, el hecho de que haya sido publicada en la Editorial oficial del Vaticano puede ser entendido, no sin razón, como que se aprueba el contenido de dicha obra. El propio Cesar Vidal no pierde ahora ocasión para hacer alarde de esto en sus continuos ataques a la Iglesia Católica, como cuando insultaba a un lector menospreciándole, mientras le restregaba en el rostro que sabía más que él de patrística, y la prueba era que la propia editorial vaticana le publicó su diccionario.

- Es innecesaria: porque como he dicho, no es original. Si tenemos mejores y completísimas obras, como las de Quasten, no tenemos necesidad alguna de publicar una mala imitación hecha por un protestante con antecedentes como el haber escrito "El mito de María" para una de las editoriales más anticatólicas y amarillistas del mundo, como lo es la Chick Publication.

Por supuesto, no estoy diciendo que no seamos ecuménicos, que no estrechemos lazos con los hermanos separados y cooperemos juntos en aquello que tenemos en común, pero tampoco cerremos los ojos a la realidad de que hay un sector en el protestantismo que es mayoritario que nutre sus filas con el pueblo católico mal formado. En la Iglesia Católica siempre se ha distinguido entre el error y el errante. Dar la mano al errante no significa ayudarlo a difundir sus errores.

Tampoco me quejo de que Cesar Vidal discrepe de la doctrina católica en innumerables puntos, pues es lógico que como protestante lleve agua a su propio molino. Sería como quejarme de la maldad de los griegos al dejarles de regalo a los troyanos un caballo de madera a las puertas de la ciudad. No, no era que los griegos eran malos, es que los troyanos eran tontos. Y ahora en la Iglesia estamos llenos de troyanos.

Por eso decía en mi post anterior, bien indignado, que cuando en la Iglesia hacemos el tonto lo hacemos en grande.  Entiendo que siempre se nos ha enseñado que cuando hagamos algo, lo hagamos bien, pero estoy seguro de que no se refería a eso.

De Cesar Vidal he aprendido que cuando en la Iglesia le hacemos al tonto lo hacemos en grande

Cesar Vidal
Me perdonan la franqueza pero no me cabe la menor duda. Así lo muestra el comentario que le ha hecho Cesar Vidal a un lector en su propio blog:

"Amigo Alfredo, sus argumentos son tan absolutamente endebles - hay que ser un católico-romano muy cerril para verlos como sólidos - que vuelve usted a lo mismo como si esto fuera una noria. Me da cierto cargo de conciencia discutir de Patrística con usted porque es como golpear a un niño, pero puesto que usted lo quiere... sea. No tiene usted ni idea de lo que habla y se limita a recoger aquí y allá lo que sólo pueden considerar como argumento los ya convencidos por sus prejuicios. Por mi parte, le adelanto que mi Diccionario de patrística en su versión italiana fue publicado por la Editrice Vaticana lo que indica que algo del tema sé hasta el punto de que pueda ser aceptado por gente que está en mis antípodas teológicas. En ese mismo Diccionario señalaba como Ignacio no creía en un primado romano a pesar de su estima por la iglesia de Roma y era pieza fundamental en la evolución hacia el episcopado monárquico."

Y desde Facebook le responde a otra persona:

"Por cierto. conozco bien a los Padres. Mi libro es tan bueno que la edición italiana la publicó la Editrice Vaticana. Pues bien entre lo que decían ellos y lo que decía la iglesia católica hay una distancia inmensa."

En esta ocasión no voy a entrar a discutir si realmente San Ignacio de Antioquía creía en el primado romano, porque es una mera afirmación gratuita de Vidal, y además ese tema lo traté  en otro artículo. Lo que no puedo entender es cómo hemos pasado de tener un Index librorum prohibitorum (índice de libros prohibidos) a publicar en la propia Librería Editorial Vaticana obras a protestantes como las de Cesar Vidal, autor de libros como "El mito de María" para Chick Publications.

Sí, ya sé que hubo un tiempo en que Cesar Vidal aparentó ser "buena onda" con la Iglesia Católica. Muchos habrán pensado que era buena idea colocar sus libros en nuestras librerías católicas, y por qué no, en la página web de la Congregación para el clero (ver Cesar Vidal, Diccionario de Patrística - Clerus.org). Ahora resulta que Cesar Vidal se aprovecha de ello para dar a entender que nuestros propios pastores están de acuerdo con sus ideas, una de ella, que los primeros cristianos no creían en el primado romano y que el episcopado no es una institución divina, como enseña la fe católica, sino una evolución transformista del dogma católico de hechura meramente humana.

¡ Aplausos! ¿Y qué veremos luego? ¿Será que le publicamos a Grau su Catolicismo Romano y a Hislop Las Dos Babilonias? ¿Qué mejor forma para demostrar que somos de mente abierta no?

Recordando el sillón "satánico" de san Juan Pablo II

22 enero 2015

En mi artículo anterior reflexionaba sobre la acusación reciente al Papa Francisco de satanismo, por haber dirigido a un conjunto de sordomudos el bien conocido gesto "te amo" en lenguaje de señas.   Lamenté también que hubiese protestantes que aprovecharon esto para atizar sus ataques a la Iglesia Católica. Me enteré posteriormente que detrás de estas acusaciones habían estado también algunos católicos. Inadmisible sumarse a una acusación de este tipo, sobre todo cuando cualquiera con una simple consulta en Google podía haber averiguado el significado del gesto y su diferencia con el gesto de la mano cornuta (y que reside en la posición del pulgar).
A raíz de este hecho recordé como hace ya bastantes años surgió una acusación similar, producto también de la ignorancia, pero dirigida en aquel entonces hacia el Papa Juan Pablo II por supuestamente haberse sentado en un sillón "satánico". La razón fue que el Papa se sentó en una silla decorada con una pequeña cruz invertida, para recordar la crucifixión del apóstol Pedro.
Inmediatamente los sitios protestantes más amarillistas se hicieron eco de la acusación, como el de Daniel Sapia y de Tito Martinez. Afortunadamente sus acusaciones fueron refutadas por un brillante artículo hecho en aquel entonces por Jorge Pedernera. De dicho artículo conservé un respaldo y logré restaurarlo y depurarlo de enlaces rotos. Pueden descargarlo en formato PDF aqui:

El Papa Juan Pablo II y su sillón…¿satánico?, por Jorge Pedernera

Nota: A pesar de tantos años, los protestantes en cuestión mantienen sus acusaciones sobre el Papa Juan Pablo II, y a pesar de la evidencia ni se han disculpado ni se han retractado.

El Papa Francisco y su "gesto satánico"




He visto que comienzan a aparecer en páginas de apologética protestante, y también en las redes sociales como Youtube, Facebook, etc. acusaciones al Papa Francisco por haber usado un gesto satánico en su viaje a las Filipinas, tal como se muestra en las fotografías.

Quienes sostienen esta acusación afirman que el Papa hace allí el gesto de la mano cornuta, que suelen ser común en ambientes de rock tipo heavy metal.

Gesto de la mano cornuta

Pero lo cierto es que no es el mismo gesto. Para quienes no lo saben, el gesto de la mano cornuta (o cornuda, como se le suele llamar) no se extiende el pulgar, como si se hace con el gesto "te amo" en el lenguaje de señas estadounidense. Demás está decir que aquellos que lanzaron esta acusación ligeramente hubieran podido averiguarlo con una rápida búsqueda en la Wikipedia, que es una enciclopedia gratuita:

"La mano cornuta no debe ser confundida con el símbolo "te amo" utilizado en el lenguaje de señas estadounidense, que se lleva a cabo extendiendo el dedo pulgar, o con la señal de shaka utilizado en Hawái, que se hace extendiendo solamente el pulgar y el meñique. El gesto con el índice estirado (señas para "amor" o "te amo") ha sido usado por, entre otros, el artista de funk George Clinton en su época con Parliament-Funkadelic y se puede ver en los dibujos en la portada de los discos "Uncle Jam Wants You" de Funkadelic y "Gloryhallastoopid" de Parliament."
Fuente: Artículo "Mano cornuta" - Wikipedia

Aprovecho de recordarle a los amigos protestantes que han echado mano de esta acusación o han contribuido a difundirla, que la calumnia es pecado, y el fin no justifica los medios, y eso incluye servirse de la mentira para llevar agua a su propio molino. Además, ese tipo de apologética mediocre sólo consigue dejarles mál parados.

Como publicar un libro sin costo (parte 2)

PublicaTuLibroGratis.com
Recientemente les había comentado que había escrito un libro digital donde explico cómo publicar un libro sin costo. Como complemento también he creado un blog que tiene como finalidad:
1) Promocionar el libro.

2) Compartir información gratuitamente para quienes deseen mantenerse informados sobre como publicar siendo un escritor independiente.

3) Ofrecer mis servicios profesionales.

Ya varios amigos católicos que tenían intención de publicar su libro me han comentado que les ha servido mucho las instrucciones que allí han encontrado, y por lo tanto he querido también compartirlo con los lectores de este blog por si les es de utilidad.

La dirección del blog es:

PublicaTuLibroGratis.com

También puedes seguirlo en las redes sociales en:

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Twitter: https://twitter.com/publicarlibro

Lista de correo: http://www.publicatulibrogratis.com/p/lista-de-correo.html

Como publicar un libro sin costo

Publica y Promociona tu Libro GratisComo ya les he contado, tengo mucho que agradecer a Dios por el año que acaba de pasar.  Una de las razones es que cuatro de los libros que he publicado hasta la fecha llegaron a la lista de los más vendidos (best sellers) de Amazon en sus respectivas categorías durante los meses de Noviembre y Diciembre, y allí se mantienen (entran, salen, vuelven a entrar y así van..). A raíz de eso, algunos amigos católicos me han preguntado cómo hice para publicar y si realmente es un proceso muy largo y complicado.  Es así como se me ocurrió la idea de escribir un libro digital donde comparto mi experiencia y conocimiento de manera que pueda ser útil a quienes desean hacer lo mismo, y es que realmente el proceso de publicación una vez se conoce, puede llegar a ser muy simple. Yo actualmente, una vez tengo el manuscrito corregido y preparado, puedo  publicarlo y tenerlo disponible en varias tiendas online (Amazon, Smashwords, Lulu, PayLoadz) en unas cuantas horas, y en unos escasos días en algunas más (iBooks, Barnes & Noble, Kobo, etc.).

(Actualización: También he creado un blog para compartir conocimientos del área y ofrecer mis servicios en la publicación de lirbos físicos y digitales: www.PublicaTuLibroGratis.com )

¿Cómo se hace esto?

Muy fácil, por medio de la autoedición y la impresión bajo demanda. Y es que desde hace ya bastante tiempo un conjunto de empresas se han dedicado a ofrecer a los autores noveles los servicios de publicación de libros, siempre y cuando sea el mismo autor el que haga el trabajo de editarlos y corregirlos.

Ventajas y desventajas

Esto por un lado tiene sus ventajas y desventajas respecto al método de publicación tradicional.
La primera desventaja es que el autor es el responsable de editar, revisar y maquetar su manuscrito, y de todo esto, lo más difícil es la revisión.  En mi caso, que he publicado cuatro libros de apologética, doy gracias a Dios de que en ApologeticaCatolica.org cuento con muchos colaboradores, y cada capítulo lo he podido someter a la revisión de por lo menos cuatro personas, sin contar todas las veces que lo he revisado yo. A pesar de eso a veces encuentro que se ha escapado uno que otro detalle.

La otra desventaja importante es con este modelo no se contará con el respaldo de una editorial de prestigio, y sin este respaldo el autor está sólo para impulsar y promocionar su libro.

Las ventajas por otro lado son muchas. En primer lugar, como ya he mencionado, la velocidad con la que se puede publicar no tiene comparación. También está el hecho de que no dependes de que una editorial acepte o no tu manuscrito. Recuerdo que cuando iba a publicar mi primer libro llegué a escribir a varias editoriales católicas para ver si alguna estaba interesada en publicarme, y esto fue lo que ocurrió: a) algunas  ni siquiera me respondieron, b) otras tuvieron la gentileza de responderme, pero para decirme que no les interesaba publicar mi libro; c) otras me dijeron que sí deseaban publicarlo pero requerían que les otorgase los derechos de exclusividad. Ninguna de esas opciones me parecía viable y allí fue donde elegí auto publicar.

Otro factor que influyó a que tomase esa decisión fue observar como algunos autores ya conocidos habían publicado en editoriales tradicionales y luego se habían cambiado a la autoedición. Otros habían comenzado a utilizar ambas opciones. Está por ejemplo el caso del apologeta católico Dave Armstrong, quien hasta el momento ha escrito un total de 47 libros, algunos de ellos publicados en  la Sophia Institute Press y en la Ignatius Press, pero otros autoeditados a través de Lulu.

Otra oportunidad que encuentro con la autoedición, es que puede permitir republicar obras que ya están fuera de impresión y son de dominio público, y que por razones comerciales ninguna editorial tradicional las reedita. Hay infinidad de joyas católicas que uno quisiera tener y, sin embargo o no se consiguen o son muy difíciles de conseguir. En lo referente a la apologética por ejemplo, está la monumental obra Jaime Luciano Balmes "El Protestantismo Comparado Con El Catolicismo En Sus Relaciones Con La Civilizacion Europea". Eso sin mencionar que hay obras apologéticas excelentes también del dominio público que nunca han sido traducidas y que sería magnífico rescatar.

 ¿Mejores opciones para autoeditar?

A lo largo de todos estos años he tenido la oportunidad de explorar las distintas opciones disponibles, y sopesar sus pros y contras. De todas ellas considero que las mejores actualmente son:

Amazon: Permite publicar libros en formato físico (tapa blanda) a través de CreateSpace.com y en formato digital a través de su servicio Kindle Direct Publishing.

Lulu: Permite publicar también en formato físico (tapa dura y tapa blanda), y en formato digital a través de su misma plataforma.

Smashwords: Permite publicar sólo en formato digital, pero permite que tu libro llegue a librerías importantes como iBooks de Apple, Barnes & Noble, Baker & Taylor, Page Foundry, Kobo, Sony, Scribd!, Oyster!.

Lo bueno de estas compañías es que hacen muy amigable el proceso de publicación. Al principio puede costar un poco cuando se hace la primera vez, pero luego se hace muy fácil.

Por último, el recurrir a la autoedición no implica de ninguna manera cerrarse a publicar más adelante con una editorial tradicional. Siempre puedes hacerlo más adelante cuando tus libros lleguen a ser más conocidos y se reduzcan las probabilidades de que te cierren las puertas en la cara.

En el libro digital que he publicado no sólo explico qué opciones existen, sino que incluyo instrucciones de uso paso a paso, con imágenes incluidas, de cómo utilizar esas herramientas. Así como consejos y tips importantes a tomar en cuenta tanto para mejorar la calidad de tu libro como para promocionarlo sin costo una vez lo hayas publicado, tomando en cuenta que no contamos con el apoyo de una editorial tradicional.

El libro lo puedes encontrar a precio regular en cualquiera de las siguientes tiendas online aquí:

Publica y Promociona tu libro gratis - Amazon.com
Publica y promociona  tu libro gratis, por José Miguel Arráiz - Smashwords

Pero para los lectores del blog lo he puesto a mitad de precio durante las próximas tres semanas aquí:

Publica y promociona  tu libro gratis, por José Miguel Arráiz - PayLoadz

Libro digital "¿Dios castiga?" encabeza la lista de best sellers en Amazon.com

Libro digital Dios castiga, por José Miguel Arráiz
Un muy feliz año nuevo les deseo todos los lectores de este blog que comienza nuevamente con una muy buena noticia. Y es que mi libro "¿Dios castiga?" encabeza la lista de los best sellers en cuanto a libros digitales se refiere en Amazon.com, ocupando actualmente el puesto número seis (actualización: cinco el 4 de Enero del 2015) en la categoría "Apologética", posicionandose no sólo entre los libros en español, sino también en inglés  (este ranking cambia cada hora, pero este era el lugar en que se mantenía al momento de escribir este post).
Quienes siguen este blog recordarán que este libro fue producto de un largo debate el año pasado en el que participaron no sólo laicos católicos sino ilustres sacerdotes e incluso un obispo. En dicho debate se discutía sobre la sentencia de si Dios castiga. Defendiendo la sentencia de que "Dios no castiga nunca" recuerdo que estaban el periodista Alejandro Bermúdez (de EWTN y ACIPrensa) el conocido apologeta Frank Morera (de EWTN), el miembro del Camino Neocatecumenal Jaime Gómez Cásseres Ochoa, y el laico católico Alvar Calienes. Defendiendo la posición contraria (que Dios sí puede castigar y lo hace si su voluntad así lo determina) estuvimos Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, el padre José María Iraburu (sacerdote y doctor en teología), Monseñor Miguel Antonio Barriola (sacerdote, doctor en teología y miembro por dos quinquenios de la Pontificia Comisión Bíblica), Fray Nelson Medina (teólogo, sacerdote y predicador internacional), Nestor Martinez (profesor de teología y filosofía), y los laicos católicos Luis Fernando Pérez (director de Infocatolica.com), Adrián Ferreira, Daniel Iglesias Grèzes, Eleuterio Fernández Guzmán y mi persona. Fuera del contexto del debate también han escrito rechazando el error de negar que Dios castiga el conocido sacerdote y exorcista José Antonio Fortea, y el sacerdote y doctor en  teología Joan Antoni Mateo.

Esto es Religión Digital

Religión Digital - Traffic Rank según Alexa.com

Religión Digital es un sitio que se presenta a sí mismo como el principal portal de información religiosa y en valores en castellano del mundo. Por supuesto, es evidente que esto no se lo han de creer ni ellos mismos. No sólo se puede observar porque el sitio Web donde se alojan (Periodista Digital) está en franca decadencia, tal como revelan fiables herramientas de posicionamiento Web como Alexa.

Sino porque el 82% de sus visitas proviene de España y el que le sigue más cerca es México con sólo 2.4%, lo que demuestra que también aquello ser el principal medio de información católica "del mundo" le queda muy grande.

Eso sin contar que aunque cuentan con presencia en las redes sociales, para ser un medio de comunicación tan grande despiertan un interés absolutamente nulo.  En Facebook por ejemplo, cuentan con poco más de 4.600 seguidores (mientras que Infocatólica, un portal mucho más joven tiene cerca de 290.000 y ACIPrensa tiene 490.000). Hasta mi humilde web, que no es un sitio de información religiosa, sino una web de una temática muy específica como es la apologética, les aventaja cuadruplicando con 20.000 el número de sus seguidores.

En Twitter tampoco les va nada bien. Con poco más de 6.000 seguidores, quedan muy por debajo de Infocatólica (con casi 54.000) o ACIPrensa (con más de 115.000).

Pero ojalá el problema de Religión Digital fuera sólo su decadencia y pérdida de popularidad. El problema es que lamentablemente se ha hecho una guarida de heterodoxos y enemigos declarados de la fe católica. En su flamante lista de bloggers tienen por ejemplo, a José Antonio Pagola, José Ignacio González Faus, Juan Masiá Clavel, Jairo del Agua y José Arregui.

Uno de sus fichajes más valorados, hasta el día de hoy en que se produjo su salida, ha sido José Luis Cortés, el viñetista, que en las palabras de la dirección del portal es "el mejor dibujante religioso, sin duda alguna. Y la Iglesia le debería poner en un altar. Sus viñetas han alimentado y siguen alimentando la fe de los sencillos y de los ilustrados. Es lo que tiene ser un genio y un profeta y un hombre libre, que no se debe a nada ni a nadie más que a su conciencia." No dudan también de calificar sus viñetas de "auténticas catequesis".

A continuación voy a reproducir alguna de las viñetas de ese señor para ver si es cierto que la Iglesia "le debería poner en un altar".

Publicado el 25 de Diciembre de este año, en plena navidad:

¿A qué viene esta viñeta en navidad? Pues quien no conozca al viñetista puede quedar perplejo y no entender que lo que trata de decir, es que Jesucristo, el cual también fue niño, nació también de un "orgasmo".

Viñeta blasfema en Religión Digital

La razón, como el mismo autor ha demostrado en otras viñetas, es que no cree que Jesucristo fuese Dios, tal como afirma en esta otra viñeta:

¿Jesucristo hecho Dios por el emperador Constantino para agradar a los romanos?

Viñeta blasfema en Religión Digital

Observe bien como estas viñetas, más que ser auténticas catequesis, están dirigidas a sembrar la duda entre los más sencillos, induciéndoles a pensar que es cierta la idea de que el imperio Romano y el emperador Constantino "divinizaron" a Jesucristo, y que realmente no era más que un hombre. A pesar de que la Biblia fue escrita más de tres siglos antes que naciera Constantino y que hay evidencia bíblica, histórica y patrística bastante sólida que demuestra que los primeros cristianos reconocieron a Jesús como "Señor y Dios" (Vea la doctrina de la Santísima Trinidad en la Iglesia primitiva) no todos están al tanto de esto y corren el riesgo de terminar pensando, tal como piensa un testigo de Jehová o un Dan Brown en su novela del Código Da Vinci. De hecho, esta viñeta quedaría mejor en una revista Atalaya y no en un medio de comunicación que se dice católico.

El cristianismo, religión de lunáticos

No es de extrañar que ridiculice el cristianismo llamándolo "religión de lunáticos".

Viñeta blasfema en Religión Digital

Y que demuestra un odio y aversión contra la Iglesia

Viñeta blasfema de Religión Digital
Viñeta blasfema en Religión Digital

Blasfemias como estas abundaron en ese antro de información religiosa. Yo afortunadamente no me enteré de muchas, porque no suelo leer ese sitio, ni recomiendo a nadie que lo lea (y ahora mismo estoy lamentando la publicidad indirecta que les he dado). El problema no es que haya personas capaces de decir estas cosas, el problema principal que yo veo es que haya obispos, sacerdotes y laicos católicos que permiten prestar su nombre y rostro apareciendo como colaboradores de ese sitio. Ya Luis Fernando Pérez dio nombres y apellidos AQUI. Yo no creo necesario volver a hacer lo mismo, porque los que están ya allí colaborando objetivamente con ese sitio saben quiénes son. Sólo les aconsejo tener coherencia.

Aunque quienes dirigen Religión Digital le dan la despedida como un santo varón y catequista que había que elevar a los altares, en demostración de estar completamente fuera de sus cabales, pensando poder transformar la realidad con el mero uso de la palabra (me hacen recordar las declaraciones del gobierno de mi país en Venezuela) lo cierto es que se pueden observar mayoritariamente comentarios de repudio a la flagrante y continua labor de ofensa de la fe católica que este personaje llevó a cabo durante su estadía allí.

Un blasfemo menos en ese portal, gracias a Dios, pero sigue siendo un lugar en el que yo no querría poner un pie, y que no recomiendo a NADIE.

Aquí su viñeta de despedida:

Viñeta de despedida de Religión Digital

Es cierto que R y D son las iniciales de Reino de Dios, pero también lo son de Reino del Demonio, y creo que este último les calza mejor.

Respuesta a Cesar Vidal Manzanares sobre el primado de Pedro y Mateo 16,18


Cesar Vidal

Hace unos días un lector me ha escrito a ApologeticaCatolica.org para hacerme unas consultas respecto a un intercambio de opiniones que mantenía con el teólogo e historiador protestante Cesar Vidal Manzanares en su propio sitio Web Cesar Vidal.com.

En este intercambio, Cesar Vidal arremetía contra la doctrina católica del primado de Pedro y he aquí algunos fragmentos de lo que le decía al lector:

Cesar Vidal:
“Amigo Alfredo, padece usted de un anacronismo totalmente católico - y antibíblico - al lanzar al pasado lo que son creaciones muy posteriores.
1. Pablo al mencionar lo que Dios ha dado a la iglesia (I Corintios 12: 38) no menciona el oficio ni la función de papa ni mucho menos un primado y es lógico porque eso es un malhadado invento varios siglos posterior al Nuevo Testamento.
2. Pedro mismo señala que la piedra sobre la que se basa la iglesia es Jesús y no él (I Pedro 2: 4ss).
3. Tampoco los padres vieron a Pedro como la piedra de Mateo 16: 18. El padre Launoy realizó un análisis de la patrística señalando lo que pensaban sobre el texto y el resultado fue que había cuarenta y cuatro que pensaban que la roca era la confesión de fe, diecisiete que pensaban que era Pedro, dieciseis que pensaban que era Jesús y ocho que pensaban que era la fe apostólica.”

Y más adelante en este mismo comentario deja como postdata:

Cesar Vidal:
“Agustín de Hipona expresamente negó en sus Retractaciones que Pedro fuera la piedra de Mateo 16: 18”

A todo esto entro yo en la conversación y le pregunto:

José Miguel:
“Estimado César Vidal, podría decirme respecto al análisis de patrística que hizo el padre "Launoy" cuáles padres creían que Roca de Mateo 16,18 era la confesión de fe, cuáles creían que era Pedro, y cuáles creían que era la fe apostólica?"
Una pregunta más: en base a qué razón sostiene que San Agustín en sus retractaciones niega que Pedro sea la piedra en Mateo 16,18?
Gracias de antemano”

Y a esto responde Cesar Vidal:

Cesar Vidal:
“Jose Miguel Arráiz , amigo, en base a la lectura de las Retractaciones donde Agustín afirma claramente que en un tiempo él pensó que la roca podía ser Pedro, pero había llegado a la conclusión de que era errónea esa interpretación. Es lógico porque lo es. Agustín no sólo señala en las Retractaciones que la roca es la confesión de que Jesús es el mesías e Hijo de Dios - y no Pedro sino que también lo afirma en su Sermón 229, en el 26, en el Tratado sobre el Evangelio de Juan.
En cuanto al padre Launoy llegó a la conclusión de que sólo un veinte por ciento aproximadamente de los padres seguía tan disparatada interpretación - es un puro dislate lingüístico por no decir dogmático - frente al ochenta por ciento que no la asumían. Debería cobrarle la lección, pero entre los que lo negaban estaban Cirilo de Alejandría que identifica la roca con la fe de los apóstoles; Hilario de Poitiers que dice que la roca es la fe confesada por boca de Pedro; Juan Crisóstomo que señala que la roca es la confesión de fe: Tu eres Cristo, el Hijo de Dios vivo; Fabián que lo identificó con la confesión; Agustín de Hipona que también lo identificó con la confesión - y no sólo en las Retrataciones - y Jerónimo, Epifanio, Cirilo y así hasta el ochenta por ciento. Pero es que para colmo, aunque Pedro fuera la piedra - que no lo es porque él mismo dice que esa roca es Cristo - habría que demostrar que esa situación es sucesoria y que para colmo pasa por el obispo de Roma aunque el obispo de Roma esté en Aviñón. Todo ello es un dislate aunque el católico presa en el razonamiento circular y en la repetición del mantra no se percate: el papa es el sucesor de Pedro. ¿Quién lo dice? El papa. Y yo soy Federico de Prusia. ¿Quién lo dice? Yo que soy Federico de Prusia.”

Como mi respuesta va a ser algo extensa, voy a dedicar este post a responderle aquí en el blog y compartirle en enlace en su sitio.

Nota: Aunque Cesar Vidal comete el típico error exegético de aplicar un patrón fijo de significados a los elementos metafóricos al interpretar la Escritura, no voy a entrar de ese tema que ya traté aquí:

Es Pedro la piedra en Mateo 16,18?
¿Donde Jesús llamó a Pedro “Papa”?

Comencemos:

1.- San Agustín y Mateo 16,18

Cesar Vidal comienza reiterando que San Agustín en sus retractaciones negó que pudiese entenderse que Pedro es la pieda mencionada en Mateo 16,18. Pero si examinamos bien el texto veremos que eso no es cierto, pues lo que dice ese texto es esto:
Aquí dije en algún lugar, «a propósito del apóstol Pedro, que en él como en la piedra está fundada la Iglesia», sentido que muchos cantan con los versos del beatísimo Ambrosio, cuando dice del canto del gallo: «Al cantar el gallo, / él, piedra de la Iglesia, / llora su pecado». Pero recuerdo haber expuesto después muchísimas veces aquello que dijo el Señor: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, de manera que se entendiese sobre ese a quien confesó Pedro cuando dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, como si Pedro, así llamado por esa piedra, representara la persona de la Iglesia, que es edificada sobre esa piedra, y que recibió las llaves del reino de los cielos. Porque no se le dijo: Tú eres la piedra, sino Tú eres Pedro. Puesto que la piedra era Cristo, a quien confesó Simón, así como lo confiesa toda la Iglesia, y fue llamado Pedro. De entre esas dos sentencias, que el lector elija la más probable”. 
San Agustín, Retractaciones, I, 21, 1
Obras completas de San Agustín, Tomo XL, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid MCMXCV, p. 723-724
Observe que San Agustín comienza sin rechazar que Pedro figura como la piedra de Mateo 16,18, sino que por el contrario afirma que es una interpretación que él mismo ha sostenido. Inmediatamente después agrega que también ha sostenido la otra interpretación: que la piedra de Mateo 16,18 es Cristo. Ni siquiera podría asegurarse que ya llegado a la conclusión de que una de las interpretaciones es arrónea por el mero hecho de que mencione una primero y otra después, porque el propio San Agustín continúa admitiendo que ambas interpretaciones son probables y deja al lector decidir por sí mismo.

Es evidente que es muy distinto admitir que hay dos interpretaciones probables y dejar al lector decidir, que afirmar que una de ellas es errónea, y por lo tanto, lo que sostiene Cesar Vidal en ese comentario es falso.

De hecho un estudio detallado de sus obras revela además que San Agustín utilizó ambas interpretaciones de manera intercambiable inclusive contemporánea, por lo que la afirmación de Cesar Vidal es todavía más insostenible.  Recomiendo a los lectores complementar esto con el siguiente artículo que publiqué en este mismo blog hace año y medio:

San Agustín, el Primado de Pedro y Mateo 16,19

2.- El estudio patrístico del padre “Launoy” respecto a Mateo 16,18

El siguiente argumento de Cesar Vidal está basado enteramente en el estudio patrístico de un tal “Padre Launoy” el cual dice haber analizado los escritos patristicos y concluido que la mayoría de los padres de la Iglesia rechazaron la interpretación de que Pedro era identificado como la piedra de Mateo 16,18.

Lo cierto es que este argumento lo he escuchado un sin número de ocasiones. Lo escuché en el año
2008 en un debate que sostuve con Edgar Treviño. En varias ocasiones les he preguntado a los amigos protestantes que echan mano de este argumento quién es “Launoy” y cuáles son los detalles del estudio y ninguno ha sabido responderme. Cesar Vidal tampoco da mucho detalle, pero si me da algunas cifras que hace posible verificar si lo que sostiene es cierto, independientemente de quién lo haya dicho. Así que vamos por partes:

-¿Sólo 17 padres pensaban que Pedro era Mateo 16,18?

Aquí ya se puede observar que si dicha investigación existió fue bastante incompleta. Yo por ejemplo, tengo el libro Jesús, Peter & Keys, de Butler, Dahlgren y Hess, y he contabilizado por lo menos 41 padres que reconocen a Pedro como la piedra de Mateo 16,18 (puede consultar desde las páginas 215 a la 279) y no he contado allí a los concilios ecuménicos de Efeso y Calcedonia que contaron con cientos de obispos, y donde también se reconoce a Pedro como la piedra de Mateo 16,18.

Una recopilación de testimonios sobre algunos de estos 41 padres los tengo publicados aquí:
Mateo 16,18, el primado de Pedro y los padres de la Iglesia

-¿Los padres que menciona realmente negaban que Pedro fueran la Roca de Mateo 16,18?
Cesar Vidal también sostiene que padres como San Cirilo de Alejandría, San Hilario de Poitiers, San Jerónimo, San Juan Crisóstomo, San Agustín Epifanio, San Cirilo de Jerusalén estaban en contra de la interpretación de que San Pedro era la Piedra de Mateo 16,18. Yo invito a revisar el artículo que acabo de adjuntar y buscar los textos patrísticos de esos padres para comprobar que no es cierto. Y eso sin mencionar que hay evidencia histórica suficiente para demostrar que ellos reconocieron la primacía jurisdiccional del obispo de Roma sobre toda la Iglesia.

Por lo tanto, lo que sostiene aquí Cesar Vidal, en base a un estudio de un tal "Launoy", si es que realmente existió (y es irrelevante a fin de cuentas), es falso.

Curiosidad

Cesar Vidal sostiene que San Agustín rechazaba la primacía del obispo de Roma, pero curiosamente escribió él mismo en otra época en su diccionario de patrística:
“…Eclesiológicamente, Agustín no es unívoco en la utilización del término “iglesia” refiriéndose tanto a la comunidad de los fieles, edificada sobre el fundamento apostólico, como al conjunto de los predestinados que viven en la dichosa inmortalidad. Considera hereje no al que yerra en la fe (Ep. XLIII, I) sino al que “resiste a la doctrina católica que le es manifiesta” (De Bapt. XVI, 23), la cual se expresa en el símbolo bautismal, en los concilios (Ep. XLIV, I) y en la sede de Pedro, que siempre disfrutó del primado (Ep. XLIII, 7)”
Cesar Vidal Manzanares, Diccionario de Patrística.

Sí, según este diccionario de patrística del propio Cesar Vidal…para San Agustín la Sede de Pedro SIEMPRE disfrutó del primado.

Conclusiones

Agradezco a Cesar Vidal que se tomara el tiempo de responder, y hacerlo gratis, ya que como él mismo afirma, debería haberme cobrado la lección. Gracias a Dios que no lo hizo, porque me hubiese visto obligado a pedirle un reembolso.

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